Los compuestos Cannabinoides

Además de los efectos terapéuticos y productos que se obtienen de la fibra, flor y semilla de la planta de Cannabis industrial, su cultivo en si es una actividad que de manera directa e indirecta trae beneficios al medio ambiente:

Todas las plantas utilizan carbohidratos, lípidos y proteínas que sintetizan de la luz solar y de los nutrientes del suelo para respirar, alimentarse, transportar y traslocar solutos y productos, crear y diferenciar tejidos, y más funciones biológicas necesarias para su sobrevivencia y reproducción, mediante el metabolismo primario.

Los animales (incluido el humano) obtenemos el mayor de nuestros beneficios mediante este metabolismo y lo que no aprovechamos es excretado. Sin embargo las plantas se encuentran inmóviles y no podría excretar esos elementos de la misma forma ya que estarían debajo de una pila de materia orgánica más alta que ellas! Y es por eso que desarrollaron un metabolismo secundario.

El metabolismo secundario se refiere a todas los demás compuestos creados por la planta que, si bien son importantes, no son esenciales. Más bien fungen como interventores de la relación que tiene la planta con su entorno y otros seres vivos, llegando a tener efectos sobre otras plantas, atraer o alejar a polinizadores y depredadores, entre otras funciones.

Son precisamente los productos (metabolitos) del metabolismo secundario los que son utilizados por los seres humanos en diferentes industrias por sus propiedades medicinales, nutritivas u organolépticas (sabor, olor, color).

Diferentes plantas usan diferentes rutas metabólicas secundarias y dependiendo de la ruta por la que se biosintetizan, podemos dividir a los metabolitos secundarios en terpenoides, como los aceites esenciales (ruta del ácido mevalónico), compuestos fenólicos y derivados, como los flavonoides (ruta del ácido shikímico o malonato) y alcaloides, como la cafeína, morfina y entre muchas otras “–inas” (desde aminoácidos), sin embargo no hay un consenso aún sobre como dividir todos estos compuestos pues se siguen descubriendo más y sus estructuras y orígenes varían de gran forma.

Tal es el caso de los cannabinoides. Estos compuestos químicos deben su nombre a que fueron observados por primera vez en Cannabis sativa pero eso no significa que sean exclusivos de ella. De hecho es importante aclarar que tenemos tres grupos de cannabinoides naturales, dependiendo de su origen:

  • Fitocannabinoides: que vienen de plantas como Cannabis, el cacao y la pimienta negra.
  • Endocannabinoides: producidos dentro del cuerpo, como la anandamida y el 2-AG.
  • Cannabimiméticos: se asemejan lo suficiente a otros cannabinoides para activar los receptores CB1 y CB2 del organismo. Un ejemplo es el beta cariofileno.

Cannabis puede presentar alrededor de 545 compuestos químicos conocidos, pero de todos esos el grupo cannabinoide es el más interesante por ser excepción a la norma en cuanto a clasificación se refiere pues tiene origen terpeno-fenólico pero actúa como alcaloide sin tener nitrógeno en su estructura.

Si bien se han descubierto alrededor de 113 cannabinoides (a la fecha) son cinco los que tienen mayor importancia en la medicina actual gracias a que se encuentran en cantidades lo suficientemente elevadas para su síntesis.

El tetrahidrocannabinol (THC) fue el primer cannabinoide investigado a fondo y ha sido la razón de la prohibición a nivel mundial debido a su uso recreativo ya que tiene propiedades psicotrópicas.

De ser utilizado de manera adecuada, confiere beneficios tales como antiinflamatorio, analgésico, reduce riesgos cardiovasculares, ayuda contra la degeneración de la vista, Parkinson, anorexia, control de los síntomas del SIDA, estrés post-traumático e induce neuroplasticidad entre muchas otras.

Cannabidiol (CBD) es el segundo más estudiado pues tiene una amplia gama de efectos terapéuticos sin la psicoactividad del THC: tratamiento de la epilepsia y convulsiones, reducción del dolor crónico, combate la psoriasis, reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y cáncer, control de ansiedad y paranoia, previene la formación de enfermedades autoinmunes, etc.

El Cannabigerol (CBG) no tiene psicotopicidad y promueve el crecimiento de nuevas células cerebrales y óseas, tiene propiedades antidepresivas y antibióticas, reduce el dolor e irritación, inhibe el crecimiento de tumores y demás beneficios.

Por acción del tiempo y de oxidación, la forma ácida del THC se transforma en Cannabinol (CBN), perdiendo psicoactividad. Se le atribuyen efectos como estimulador de apetito, control de cáncer de pulmón y células cancerosas, inhibe los síntomas de diferentes tipos de esclerosis, es anti epiléptico y antibiótico.

El Cannabicromeno (CBC) que puede incluso a veces encontrarse en mayor cantidad que el CBD, funge como un antidepresivo, anti fúngico, antiinflamatorio, analgésico y antitumoral.

Tetrahidrocannabivarin (THCV) es un homólogo del THC aunque no se sabe a ciencia cierta si tiene efectos psicotrópicos. Regula el nivel de azúcar en la sangre y el apetito, promueve el crecimiento óseo, tiene propiedades neuroprotectoras y puede controlar ataques de pánico.

Cannabidivarin (CBDV) es un homólogo del CBD y está siendo estudiado aún pero se sabe que reduce náuseas y ataques epilépticos.

Si bien el mercado farmacéutico se ha centrado en aislar estos cannabinoides en formas concentradas, es importante aclarar que su efecto se ve potenciado por el efecto “séquito” que se da al interactuar entre todos (junto con otros metabolitos como los terpenos) al consumir el espectro completo de componentes químicos de la planta.

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